Y en la calle codo a codo,
SOMOS MUCHO MAS QUE DOS.
CREÉS divisar la felicidad,
esperándote en la esquina.
Pero las piernas NO te funcionan,
y te persigue la rutina.
Es el misterio interminable. Es la incertidumbre constante. Es conocer. Es querer arreglar. Es querer saber. Es vueltas. Es SIEMPRE lo mismo.
Y es poco sano. Y eso es siempre lo de menos. Y nunca funciona para nadie.